Referentes diocesanos y nacionales de la temática Economía Social y Solidaria y emprendedores de la Red Ecosol de Cáritas Argentina, participaron del 12 al 14 de marzo en la ciudad de Encarnación, en Paraguay, de una pasantía para compartir y conocer otras experiencias de nuestra región latinoamericana.
Durante el encuentro, en el que participaron referentes de las Cáritas nacionales de Brasil, Chile, Cáritas Colombia y Paraguay, se compartieron experiencias, saberes, ideas, esperanzas e incertidumbres. Por Argentina participaron integrantes de las diócesis de Iguazú y Oberá (Misiones), Corrientes y Santo Tomé (Corrientes) y Villa María (Córdoba) y del Equipo Nacional. También hubo presencia de la Pastoral Social de Paraguay y del secretariado de Cáritas América Latina y el Caribe.
La iniciativa procura fortalecer las capacidades de las Cáritas nacionales y diocesanas en materia de producción agroecológica, economía social y solidaria, comercialización justa e incidencia territorial. Este proceso busca, además, fortalecer los vínculos entre Cáritas de distintos países, promover el diálogo con otros actores sociales e institucionales y aportar insumos que contribuyan al fortalecimiento de capacidades de los equipos participantes, desde una mirada de ecología integral y práctica sinodal.
El primer día se realizó un rico intercambio sobre estrategias de acompañamiento, comunidades de aprendizaje, escucha, cuidado de la Casa común, trabajo en red, formas de producción en comunidad y la interesante política de cocinas comunitarias. También se realizaron encuentros con autoridades del Municipio de San Pedro del Paraná (Paraguay), donde se desarrollan gran parte de las actividades de la pastoral, con autoridades del distrito de Nueva Alborada y con representantes de la Universidad de Encarnación. El segundo día, se visitaron fincas y ferias que participan de la red.
Finalmente, los participantes socializaron y analizaron las experiencias vividas con la certeza que la clave es transitar junto a las comunidades, destacando, como decía el papa Francisco, que una verdadera economía pone en el centro la vida de las personas, la dignidad humana y el cuidado de la Casa común por sobre los intereses de “los poderosos dueños del mundo”.



