Cáritas Argentina conmemoró su 70° aniversario con una misa en la basílica Nuestra Señora de Luján (Buenos Aires) presidida por Mons. Gustavo Carrara, quien animó a “seguir alentando la esperanza en medio de nuestro pueblo”.
La celebración se realizó el 26 de abril y contó con la participación de representantes de todas las regiones pastorales del país que ese fin de semana estuvieron presentes en el Encuentro Nacional de Vicepresidentes, Directores y Referentes Territoriales Diocesanos de Cáritas, que se desarrolló durante el fin de semana en la Villa Marista (Luján).
Junto a Carrara, presidente de Cáritas, concelebraron el arzobispo emérito de Paraná, monseñor Juan Puiggari; el obispo de Quilmes, monseñor Carlos Tissera; y el obispo auxiliar de San Isidro y secretario general de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Raúl Pizarro, junto a numerosos sacerdotes y diáconos.
En su homilía, Carrara subrayó el sentido profundo de la misión en la vida de la Iglesia: “Cáritas es la Iglesia, es el amor de Dios que toca el corazón”, e hizo hincapié en la cercanía con quienes más sufren: “Cáritas quiere llegar con su amor a los lugares de mayor sufrimiento y de dolor”. En ese sentido, convocó a “correr fronteras pastorales” y a sostener una presencia activa en los contextos más vulnerables.
“Donde hay dolor, ahí tiene que estar Cáritas”, expresó, y añadió: “Nunca le vamos a errar si estamos en los lugares de sufrimiento y de dolor”, al tiempo que alentó a actuar “con creatividad y audacia” frente a los desafíos sociales actuales.
Durante la celebración, monseñor Carrara también recordó palabras del papa Francisco, quien define a Cáritas como “la caricia de la madre Iglesia, la caricia misericordiosa de la madre Iglesia para todos aquellos que están sufriendo más”.
Encuentro y vida institucional
La misa fue el cierre del Encuentro Nacional de Vicepresidentes y Directores diocesanos, un espacio de comunión, reflexión y trabajo conjunto que se desarrolló en la vecina Villa San José de los Hermanos Maristas.
Este encuentro, vivido en espíritu de comunión y servicio, constituyó una nueva oportunidad para compartir experiencias, fortalecer los lazos fraternos y renovar el compromiso con la misión de animar la caridad en todo el país.



